La Mentalidad que Llevó a Jason Huertas de Pensar en el Retiro a Ser Campeón Panamericano

Hay victorias que se explican con números.
Potencia, velocidad, kilómetros, tiempo, posición y resultado.
Pero existen otras victorias que no pueden comprenderse observando únicamente una clasificación. Para entenderlas, necesitas conocer las caídas, las dudas, las decisiones difíciles y las veces que la persona estuvo a punto de abandonar.
El triunfo de Jason Huertas en el Campeonato Panamericano de Ruta 2026 pertenece a esa segunda categoría.
No fue solamente una medalla de oro.
Fue la respuesta a muchos años de sacrificios, errores, oportunidades perdidas, momentos de soledad y preguntas que todavía no tenían una respuesta definitiva.
Pocos meses antes de proclamarse campeón de América, Jason estaba considerando seriamente retirarse del ciclismo.
Había cerrado su etapa en España, comenzaba una nueva vida como padre y se preguntaba si tenía sentido continuar practicando un deporte que le había dado grandes satisfacciones, pero que todavía no le permitía construir la estabilidad económica que deseaba para su familia.
Entonces ocurrió lo inesperado.
Cuando parecía que su historia deportiva comenzaba a terminar, llegó la victoria más importante de su carrera.
Esta es la historia de cómo un ciclista costarricense pasó de pensar en el retiro a levantar los brazos como campeón panamericano. Pero, sobre todo, es una historia sobre mentalidad, resiliencia y la capacidad de continuar cuando el camino deja de parecer lógico.
La medalla no cuenta toda la historia
Cuando vemos a un campeón cruzar la meta, solemos pensar que estamos observando el momento en el que ganó.
Pero una carrera de más de 200 kilómetros no se gana únicamente en el sprint final.
Se gana en las mañanas en las que el atleta entrena sin tener ganas.
Se gana durante los años en los que nadie reconoce su esfuerzo.
Se gana cuando debe aprender a cocinar, lavar su ropa, vivir lejos de su familia y enfrentarse a rivales que parecen encontrarse varios niveles por encima.
También se gana después de cometer errores que pesan durante años.
Por eso quise conversar con Jason.
No solamente para preguntarle cómo fue su sprint, sino para comprender qué clase de persona tuvo que convertirse para llegar hasta allí.
Porque detrás de la camiseta de campeón existe un joven que comenzó utilizando la bicicleta de un vecino y que, durante mucho tiempo, tuvo que construir su camino con lo que encontraba disponible.
Una bicicleta prestada y un talento que comenzó a despertar
El ciclismo ya formaba parte de la familia de Jason.
A su padre le gustaba montar bicicleta y también había competido, aunque no recibió el respaldo necesario para desarrollar completamente sus capacidades. Tal vez por eso, cuando llegó el momento de apoyar a su hijo, hizo lo que estuvo a su alcance para no apagar aquella ilusión.
Jason había tenido bicicletas desde niño, pero su entrada más seria al ciclismo de ruta comenzó casi por casualidad.
Un vecino había comprado una bicicleta y no la utilizaba durante algunos días de la semana. Jason comenzó a pedirla prestada para salir a entrenar.
En pocas semanas ya podía mantenerse con ciclistas que llevaban más tiempo practicando.
Después comenzó a superar a algunos de ellos.
No existía todavía una planificación sofisticada ni un gran equipo detrás. Había talento, curiosidad y una enorme disposición para pedalear.
Su primera competencia fue una carrera local en San Carlos. Jason todavía pertenecía a una categoría menor, pero decidió participar con ciclistas élite.
Cerca de la llegada, cuando faltaban aproximadamente dos kilómetros, sintió tanta sed que bajó hasta el vehículo para buscar agua.
Su entrenador pensó que había desperdiciado la oportunidad de ganar.
Pero Jason tomó el agua, regresó al frente, lanzó el sprint y se llevó la carrera.
Mientras su entrenador lo regañaba por haber bajado hasta el automóvil tan cerca de la meta, Jason tuvo que interrumpirlo para explicarle:
“Tranquilo, yo fui el que ganó”.
Aquella carrera fue apenas una primera señal.
El talento estaba presente. Ahora necesitaba construir todo lo demás.
El momento en que decidió tomárselo en serio
Poco después participó en una vuelta de categorías menores.
Hasta entonces había ganado algunas competencias locales con relativa facilidad, pero aquella carrera le mostró otra realidad. Existían rivales más preparados, mejores materiales y situaciones tácticas que todavía no dominaba.
Terminó lejos de los primeros puestos de la clasificación general.
Para muchas personas habría sido una decepción.
Para Jason se convirtió en una decisión:
“Si voy a hacer esto, quiero hacerlo bien. Si no, prefiero retirarme”.
A partir de ese momento comenzó a entrenar con mayor determinación.
Llegaron las medallas en Juegos Nacionales, los campeonatos nacionales, las clasificaciones destacadas y sus primeras participaciones internacionales.
Pero el crecimiento no fue lineal.
Antes de unos Juegos Nacionales sufrió una fuerte caída en una pista de montaña. Una pieza de la bicicleta le produjo una herida extensa en una pierna y necesitó numerosos puntos de sutura.
El tiempo para recuperarse era mínimo.
Jason decidió entrenar con la pierna protegida y regresar a competir. Ganó la contrarreloj, ganó la prueba de ruta y obtuvo una tercera medalla en el criterium.
No presento esta decisión como una recomendación para que alguien entrene lesionado. Es parte de su historia y refleja hasta qué punto estaba dispuesto a luchar por una meta.
Su mentalidad todavía estaba formándose, pero ya existía un patrón:
Cuando encontraba una dificultad, su primera pregunta no era cómo abandonar. Era cómo continuar.
El año que confirmó que podía competir internacionalmente
El 2016 marcó uno de los primeros grandes puntos de su carrera.
Jason conquistó importantes resultados nacionales, consiguió varias medallas y ganó un campeonato panamericano juvenil. También participó en un Campeonato Mundial disputado en Catar, donde compartió competencia con jóvenes que posteriormente se convertirían en grandes figuras del ciclismo internacional.
Aquella experiencia alimentó todavía más su sueño.
Jason no quería limitarse a ganar competencias en Costa Rica.
Desde muy joven lo decía con claridad:
“Mi meta es llegar a Europa”.
Mientras algunas personas consideraban la Vuelta a Costa Rica como el máximo objetivo, él pensaba en ingresar al ciclismo profesional europeo.
No porque despreciara las carreras nacionales, sino porque su visión ya se encontraba en otro nivel.
Su ambición lo llevó a conversar con representantes importantes del ciclismo internacional y a recibir oportunidades para continuar su desarrollo fuera del país.
Finalmente decidió viajar a España.
Tenía 17 años.
No dominaba la vida independiente, no sabía cocinar bien y no comprendía completamente la dimensión del mundo al que estaba entrando.
Pero decidió irse.
Llegar a Europa y descubrir que ya no eras el mejor
En Costa Rica, Jason estaba acostumbrado a competir por las primeras posiciones.
En España se encontró con pelotones de más de 150 ciclistas, muchos de los cuales tenían una preparación igual o superior a la suya.
De pronto, aquel joven que llegaba de ganar carreras descubrió que podía haber decenas de corredores mejores que él en una misma competencia.
También aparecieron otros desafíos:
- El frío.
- La distancia de su familia.
- Una alimentación diferente.
- La responsabilidad de vivir solo.
- Nuevos métodos de entrenamiento.
- Carreras mucho más agresivas.
- Un nivel táctico y físico desconocido.
Jason recuerda uno de sus primeros entrenamientos.
Observó la temperatura desde dentro del alojamiento y pensó que no hacía demasiado frío. Se colocó la ropa que normalmente habría utilizado en Costa Rica y salió para encontrarse con sus compañeros.
Todos llevaban guantes, chaquetas, prendas largas y protección para el cuello.
Le recomendaron regresar a buscar más ropa.
Jason tomó solamente un chaleco.
Durante las siguientes tres horas, su principal objetivo dejó de ser entrenar. Solamente quería regresar con vida al alojamiento porque sentía que su cuerpo estaba completamente congelado.
El choque cultural y deportivo fue enorme.
Durante los primeros meses no conseguía resultados. El director del equipo incluso le sugirió regresar a Costa Rica y volver a intentarlo al año siguiente.
Pero Jason se negó.
Quería permanecer hasta comprobar por sí mismo si realmente no podía competir allí.
En las últimas carreras de aquella etapa comenzó a acercarse a los primeros lugares. Terminó quinto, sexto, décimo y, poco antes de regresar temporalmente a Costa Rica, consiguió una cuarta posición.
Su director observó el cambio.
Ya no veía al joven abrumado que acababa de llegar.
Veía a un ciclista que comenzaba a adaptarse.
Cuando Jason volvió posteriormente a Europa, los resultados empezaron a aparecer. Ganó carreras y demostró que el problema no era la ausencia de capacidad.
Necesitaba tiempo para aprender a competir en un entorno completamente diferente.
Muchas veces no estamos fracasando. Simplemente estamos atravesando el periodo en el que todavía no dominamos el nuevo nivel.
El error mental que nunca olvidó
En uno de sus Campeonatos Mundiales, Jason vivió una situación que se convirtió en una de sus mayores enseñanzas.
Durante la carrera, su ciclocomputador cambió accidentalmente la unidad de kilómetros a millas.
Cuando observó la distancia pendiente, interpretó que todavía faltaba una cantidad enorme para llegar a la meta.
Estaba cansado, tenía frío y había visto retirarse a varios ciclistas importantes. Su mente comenzó a ofrecerle una salida.
Pensó que no podría soportar tantos kilómetros adicionales y decidió abandonar.
Poco después descubrió que no faltaba la distancia que había imaginado. Estaba mucho más cerca de completar el Mundial de lo que creía.
Físicamente podía terminar.
Mentalmente ya se había rendido.
Años después, Jason todavía recuerda ese momento porque le enseñó algo determinante:
Cuando le das a la mente una salida fácil, es muy probable que la tome.
No fue solamente un problema del ciclocomputador.
Fue una interpretación equivocada que cambió su comportamiento.
Su cuerpo reaccionó a lo que su mente creyó que estaba ocurriendo, no a la distancia que realmente faltaba.
Ese episodio se transformó en una referencia para las siguientes carreras. Jason comprendió que, cuando apareciera nuevamente la posibilidad de abandonar, necesitaba buscar primero una forma de resolver.
El momento más oscuro de su carrera
Después de regresar a Costa Rica para competir, Jason enfrentó un episodio que cambió por completo la dirección de su vida deportiva: una sanción que él mismo describe como el momento más oscuro de toda su carrera.
Estaba cerca de alcanzar el nivel profesional.
Había construido relaciones, oportunidades y resultados fuera del país. Sentía que la puerta que había buscado desde niño comenzaba finalmente a abrirse.
De repente, todo se detuvo.
Jason reconoce que aquel episodio continúa marcando su historia. También considera que influyó en las dificultades que posteriormente encontró para ingresar a un equipo profesional.
Durante un tiempo sintió que el mundo que había construido se había derrumbado.
Lo que había iniciado como un sueño familiar, alimentado durante años de entrenamiento, parecía terminar antes de completarse.
Pero el ciclismo seguía siendo una parte demasiado importante de su identidad.
Después de cumplir su proceso, decidió regresar.
Volver cuando ya nadie puede garantizarte el resultado
Reconstruir una carrera es diferente a comenzarla.
Cuando empiezas, todo parece posible.
Cuando regresas después de una caída pública, ya conoces el peso de perder oportunidades, de ser juzgado y de preguntarte si alguna vez recuperarás lo que tenías.
Jason regresó a competir y volvió a conseguir resultados importantes.
Ganó campeonatos nacionales, regresó a España y estuvo cerca de conquistar carreras de gran prestigio.
Sin embargo, el paso al profesionalismo no se concretaba.
Cada temporada implicaba volver a viajar, competir, ganar algunas pruebas y regresar a Costa Rica sin que apareciera la oportunidad definitiva.
Con el tiempo comenzó a preguntarse si estaba avanzando o simplemente repitiendo la misma rutina.
Podía ganar carreras.
Pero no estaba construyendo la estabilidad que necesitaba para su futuro.
Finalmente tomó una de las decisiones más dolorosas: cerrar su etapa en España.
Aquel país representaba su sueño juvenil, su crecimiento y la posibilidad de llegar al ciclismo profesional.
Alejarse significaba aceptar que el camino quizá no terminaría como lo había imaginado.
Convertirse en padre cambió la pregunta
Al comenzar 2026, Jason se convirtió en padre.
La llegada de su hijo modificó sus prioridades.
Ya no podía pensar solamente en ganar carreras. También necesitaba preguntarse qué clase de vida podía construir para su familia.
El ciclismo le había dado identidad, viajes, experiencias y reconocimientos. Pero todavía no le ofrecía una seguridad económica suficiente.
Por eso comenzó a considerar seriamente el retiro.
Antes del Campeonato Panamericano tomó una decisión privada: si aquella carrera no salía bien, probablemente dejaría el ciclismo.
No lo anunció públicamente.
Se lo comunicó únicamente a una persona cercana.
Su hijo tenía apenas unos días cuando Jason debió viajar a República Dominicana para competir y prepararse.
Cuando regresó, sintió que el niño había cambiado por completo. Había perdido días que nunca podría recuperar.
Aquello le dio un significado distinto a todo el esfuerzo.
“Si voy a hacer este sacrificio, tiene que valer la pena”.
No existe medalla que sustituya el tiempo con un hijo.
Pero Jason quería que algún día pudiera explicarle que aquellos días fuera de casa formaron parte de una lucha que terminó representando a todo un país.
La carrera en la que salió a disfrutar porque podía ser la última
Jason llegó al Campeonato Panamericano sin sentir que atravesaba el mejor momento físico de su carrera.
Había tenido temporadas en las que sus números eran superiores. Además, se enfrentaría a ciclistas con experiencia profesional y un ritmo competitivo diferente.
No llegó diciendo que ganaría con facilidad.
Sabía que tenía posibilidades, pero también reconocía la dificultad.
La selección costarricense conversó sobre la estrategia. En la edición anterior habían trabajado para otro compañero. Esta vez Jason pidió la oportunidad de mantenerse protegido para disputar el final.
Durante buena parte de la competencia rodó relativamente desconectado de la presión.
Observaba el paisaje, a las personas y el ambiente.
Pensaba que aquella podía ser una de sus últimas carreras como ciclista.
Paradójicamente, esa falta de obsesión por controlar cada detalle le permitió disfrutar.
En algún momento incluso perdió la noción exacta de cuánto faltaba para la llegada.
Cuando un compañero le advirtió que entraban en la última vuelta, Jason se encontraba cerca del final del pelotón.
La carrera estaba a punto de decidirse.
Necesitaba avanzar.
Un equipo trabajando para una sola oportunidad
En una llegada masiva no basta con tener fuerza.
También debes ocupar la posición correcta.
Los compañeros de Jason comenzaron a moverlo hacia delante en un pelotón que viajaba a gran velocidad. Cada selección quería colocar a su corredor. Los espacios se cerraban y el nivel de tensión aumentaba.
Donovan Ramírez y Joseph Ramírez fueron fundamentales para acercarlo a las primeras posiciones.
Jason no ganó solo.
La medalla quedó sobre su pecho, pero el trabajo comenzó muchos kilómetros antes con compañeros dispuestos a gastar sus fuerzas para darle una oportunidad.
Esa es una de las verdades más hermosas del ciclismo:
Muchas victorias individuales son, en realidad, esfuerzos colectivos que terminan llevando un solo nombre en la clasificación.
Cuando faltaba aproximadamente un kilómetro y medio, el trabajo ya había desgastado a parte del equipo.
Joseph le comunicó a Jason que estaba sufriendo y que quizá debía buscar la rueda de otro corredor para el lanzamiento.
Pero Jason necesitaba que resistiera un poco más.
Le pidió que cumpliera el tramo que habían acordado.
Joseph continuó.
Lo llevó hasta donde pudo.
Después, Jason quedó solo con su instinto.
El hueco que había que tomar sin pensarlo demasiado
A pocos cientos de metros de la meta, Jason se encontró rodeado por varias selecciones.
México, Colombia y Argentina intentaban colocar a sus velocistas.
El espacio comenzaba a cerrarse.
Jason levantó la cabeza y observó un hueco mínimo al otro lado.
No tenía tiempo para realizar un análisis extenso.
En un sprint, una decisión que tarda demasiado deja de ser una decisión posible.
Movió la bicicleta y atravesó el espacio.
Después encontró a otro corredor que venía perdiendo velocidad. Necesitaba que se apartara para poder lanzar su aceleración.
El corredor se movió.
Jason arrancó.
No sabía con precisión cuántos metros faltaban. No estaba pensando en los rivales, en las temporadas anteriores ni en la posibilidad del retiro.
Solo existía una instrucción:
Ir hacia delante.
Miró por debajo de sus brazos buscando las ruedas de otros corredores.
No las encontró.
Por un instante comprendió que podía ganar.
Aun así, recordó una carrera anterior en la que creyó tener la victoria y terminó siendo superado en los últimos metros. Por eso no dejó de pedalear hasta atravesar completamente la línea.
Cuando llegó, su primera reacción no fue una celebración perfectamente preparada.
Fue desconcierto.
“¿Qué fue lo que acabo de hacer?”
Había ganado.
Después de pensar en retirarse, cerrar la puerta de Europa y preguntarse si todavía tenía futuro en el ciclismo, Jason Huertas se había convertido en campeón panamericano élite.
Las siete lecciones de mentalidad que dejó su historia
La conversación con Jason no fue únicamente una reconstrucción deportiva.
También reveló principios que cualquier persona puede llevar al ciclismo, a los negocios y a su vida.
1. No siempre debes esperar a sentirte preparado
Jason llegó a Europa siendo muy joven y sin dominar muchas habilidades necesarias para vivir solo.
También llegó al Panamericano sin sentir que atravesaba el punto físico más alto de su carrera.
Aun así, tomó la salida.
Esperar a tener seguridad absoluta puede convertirse en una forma elegante de postergar nuestros sueños.
Muchas veces la preparación termina de construirse mientras avanzamos.
2. La mente necesita instrucciones, no opciones para escapar
Durante el Mundial, Jason permitió que su mente interpretara que abandonar era razonable.
En el Panamericano ocurrió lo contrario.
No sabía exactamente por dónde pasaría, pero su instrucción era llegar al frente.
En sus propias palabras, no le pidió a su mente una explicación completa. Le pidió una reacción.
Esto no significa actuar irresponsablemente.
Significa que, cuando ya tomaste una decisión y conoces tu objetivo, no debes negociar con cada incomodidad que aparezca.
3. El dolor no significa automáticamente que debas detenerte
Jason utiliza una comparación poderosa:
Cuando el tanque parece vacío y continúas trabajando de manera inteligente, tu capacidad puede expandirse. La siguiente vez, el mismo esfuerzo ya no vaciará completamente el tanque.
Esa es la esencia de la adaptación.
Sin embargo, debemos diferenciar entre:
- La incomodidad normal del esfuerzo.
- Una lesión.
- Un dolor que pone en riesgo la salud.
- El cansancio que exige recuperación.
La mentalidad ganadora no consiste en destruir el cuerpo. Consiste en aprender a tolerar el esfuerzo necesario sin abandonar ante la primera dificultad.
4. No preguntes cómo vencerás al otro
Una de las ideas más interesantes de Jason es la manera en la que interpreta a sus rivales.
En lugar de pensar:
“¿Cómo voy a ganarle a ese ciclista?”
Prefiere pensar:
“¿Cómo hará él para alcanzarme a mí?”
La situación externa no cambió.
Cambió la posición mental desde la que afronta el desafío.
En la primera pregunta, el rival parece superior.
En la segunda, Jason se coloca a sí mismo como la referencia.
La confianza no garantiza que ganarás, pero competir convencido de que ya perdiste sí reduce tus posibilidades.
5. Los errores deben convertirse en información
Jason todavía lamenta haberse retirado de aquel Mundial.
Pero esa experiencia regresó a su mente durante el sprint panamericano.
Recordó lo que ocurría cuando asumía demasiado pronto que la carrera había terminado.
Esta vez continuó hasta después de cruzar la línea.
El error no desapareció.
Se transformó en una instrucción para el futuro.
Por eso me gusta recordar una frase que ha marcado mi vida:
O ganas o aprendes.
Cuando extraes una lección, incluso una derrota puede comenzar a trabajar a tu favor.
6. Los sacrificios necesitan una razón
Alejarse de un hijo recién nacido no es un sacrificio pequeño.
Jason no podía recuperar aquellos días.
Pero podía decidir qué haría con ese dolor.
En lugar de utilizarlo como una razón para competir con culpa, lo convirtió en una responsabilidad.
Su hijo pasó a representar una motivación más grande que el resultado individual.
Cuando tu esfuerzo tiene un propósito, soportas de otra manera los días difíciles.
7. Ningún campeón gana completamente solo
Donovan, Joseph, Sebastián y el resto de la selección desempeñaron funciones indispensables.
Jason tuvo las piernas y el instinto para finalizar.
Pero primero necesitó compañeros que lo protegieran, lo colocaran y sacrificaran sus propias posibilidades.
En la vida sucede lo mismo.
Detrás de una persona que alcanza una gran meta suelen existir:
- Familiares.
- Entrenadores.
- Amigos.
- Compañeros.
- Mentores.
- Personas que creyeron antes de que llegara el reconocimiento.
No confundas protagonismo con autosuficiencia.
¿Qué diferencia a un ciclista élite de un ciclista amateur?
Cuando le pregunté qué separa a un ciclista amateur disciplinado de un corredor de su nivel, Jason no habló únicamente de talento.
Mencionó varios factores:
- Conocimiento.
- Experiencia.
- Estrategia.
- Forma de pensar.
- Entrenamiento.
- Alimentación durante la carrera.
- Hidratación.
- Capacidad para interpretar el pelotón.
- Manejo del sufrimiento.
Existen ciclistas amateurs con condiciones físicas extraordinarias.
Algunos pueden mantenerse durante buena parte de una carrera con corredores de alto nivel. El problema aparece cuando no saben administrar el esfuerzo, alimentarse, hidratarse o colocarse correctamente.
No siempre falta capacidad.
En ocasiones falta conocimiento.
Esto es precisamente lo que buscamos construir en Pure Cycling: un entorno donde el ciclista no dependa únicamente de prueba y error, sino que pueda aprender de entrenadores, especialistas y atletas que ya han recorrido ese camino.
Lo que un ciclista amateur puede aplicar desde hoy
No necesitas competir en un Panamericano para aprender de Jason.
Puedes comenzar aplicando estas acciones:
Antes de entrenar
- Define el objetivo de la sesión.
- Prepara tu alimentación e hidratación.
- Revisa tu equipo.
- Decide qué harás cuando aparezca el cansancio.
- Evita comenzar pensando que probablemente no podrás.
Durante la ruta
- No esperes a estar completamente vacío para comer.
- Observa tus pensamientos en los momentos difíciles.
- Distingue el esfuerzo de una señal de lesión.
- Mantén la concentración.
- Divide la ruta en objetivos pequeños.
- Busca soluciones antes de buscar excusas.
Después del entrenamiento
- Analiza qué salió bien.
- Identifica el error principal.
- Evita castigarte emocionalmente.
- Convierte el error en una instrucción específica.
- Descansa y vuelve a intentarlo.
Ganar una medalla no resuelve automáticamente la vida
Uno de los momentos más honestos de la conversación ocurrió cuando Jason habló sobre su situación económica.
Ser campeón panamericano no significa automáticamente recibir estabilidad, contratos o ingresos suficientes para mantener una familia.
Aunque el resultado tiene un valor deportivo enorme, Jason continúa preguntándose cuál debe ser su siguiente dirección.
¿Debe reabrir la puerta hacia el ciclismo profesional?
¿Debe intentar construir un ciclo olímpico?
¿Debe desarrollar una carrera paralela?
¿Debe continuar compitiendo mientras crea nuevas fuentes de ingresos?
La medalla respondió una pregunta deportiva, pero abrió muchas preguntas personales.
También expuso una realidad importante: el talento necesita estructuras que le permitan desarrollarse.
Costa Rica ha demostrado que posee ciclistas capaces de competir internacionalmente. Pero los resultados aislados no son suficientes si después no existen procesos, apoyo, competencias y oportunidades para sostenerlos.
La victoria de Jason no debería verse únicamente como el triunfo de una persona.
Debería convertirse en una invitación para preguntarnos qué necesita el ciclismo costarricense para producir, acompañar y proteger a sus próximos campeones.
La vida también tiene subidas, bajadas y terrenos planos
Al finalizar nuestra conversación, Jason compartió una reflexión que resume su historia.
En el ciclismo existen subidas en las que todo se vuelve difícil. También existen descensos en los que avanzamos con mayor facilidad. Pero tarde o temprano el terreno cambia.
La vida funciona de manera parecida.
No permaneceremos siempre arriba.
Tampoco permaneceremos siempre abajo.
Los momentos buenos pasan y los difíciles también.
La clave consiste en continuar trabajando por aquello que valoramos, sin permitir que una temporada complicada defina toda nuestra historia.
Jason estuvo cerca del profesionalismo.
Después perdió oportunidades.
Regresó.
Ganó nuevamente.
Pensó en retirarse.
Se convirtió en padre.
Y cuando parecía que su etapa comenzaba a cerrarse, se proclamó campeón de América.
Su historia todavía no tiene un desenlace definitivo.
Tal vez eso es lo más poderoso.
Porque la victoria no llegó cuando todo estaba resuelto.
Llegó mientras todavía existían dudas.
No necesitas tener toda tu vida organizada para dar el siguiente paso. Necesitas suficiente claridad para continuar avanzando.
Sigue pedaleando, incluso cuando el camino cambie
La historia de Jason Huertas nos recuerda que una carrera nunca cuenta solamente lo que ocurre ese día.
Cada decisión anterior llega contigo a la línea de salida.
Llegan las derrotas.
Llegan las conversaciones que nadie escuchó.
Llegan las veces que quisiste detenerte.
Llegan las personas que te ayudaron.
Llegan los errores que te enseñaron algo.
Y también llega la persona en la que te convertiste durante el proceso.
Por eso, en Pure Cycling siempre decimos que la bicicleta puede darte mucho más de lo que imaginas.
Puede darte salud, disciplina, amigos y confianza.
Pero también puede enseñarte a continuar cuando las respuestas todavía no aparecen.
No se trata únicamente de pedalear más rápido.
Se trata de observar en quién te estás convirtiendo mientras pedaleas.
La próxima vez que la ruta se ponga cuesta arriba, recuerda la historia de Jason.
No asumas que estás llegando al final.
Tal vez únicamente estás atravesando la parte del camino que te está preparando para levantar los brazos.
Pedalea más, vive mejor y sigue avanzando.
Preguntas Frecuentes
¿Quién es Jason Huertas?
Jason Huertas es un ciclista costarricense de ruta que ha conseguido campeonatos nacionales, resultados internacionales y el título panamericano élite de ruta en 2026.
¿Dónde ganó el Campeonato Panamericano?
Ganó la prueba élite masculina celebrada en Montería, Colombia, después de imponerse en un sprint masivo.
¿Jason Huertas estaba pensando en retirarse?
Sí. Durante la entrevista explicó que había considerado dejar el ciclismo si el Campeonato Panamericano no salía bien, debido a las dificultades para construir estabilidad económica y continuar avanzando profesionalmente.
¿Qué papel desempeñó la selección de Costa Rica?
Sus compañeros realizaron un trabajo fundamental para protegerlo y colocarlo en una buena posición durante los kilómetros finales. El triunfo fue individual en la clasificación, pero colectivo en su ejecución.
¿Cuál fue la mayor enseñanza mental de Jason?
Una de sus principales ideas es que no debemos darle a la mente una salida fácil cuando aparece el sufrimiento. En lugar de pensar inmediatamente en abandonar, debemos buscar cómo resolver la situación.
¿Qué diferencia a un ciclista élite de uno amateur?
Además de las condiciones físicas, influyen la experiencia, la táctica, el entrenamiento, la alimentación, la hidratación, el conocimiento y la capacidad para tomar decisiones bajo presión.
¿Es necesario sufrir para mejorar como ciclista?
El entrenamiento necesita esfuerzo y sobrecarga progresiva, pero esto no significa ignorar lesiones o poner en riesgo la salud. El objetivo es aprender a tolerar la incomodidad propia del ejercicio, respetando la recuperación y las señales del cuerpo.
¿Qué puede aprender una persona que no practica ciclismo?
Puede aplicar los mismos principios a su vida: mantener una actitud positiva, aprender de los errores, construir un equipo, recordar su propósito y buscar soluciones antes de rendirse.
¿Cuál es el consejo final de Jason Huertas?
Comprender que la vida cambia constantemente. No siempre estaremos arriba ni siempre abajo. Lo importante es continuar luchando por aquello que queremos y mantener una mentalidad positiva durante el proceso.
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